Manuel Fernández Cereceda. (1824-1882)

 

Nació en Galilea el 26 de junio de 1824. Pasó a Chile con su primo hermano Juan Fernández Fernández, hermano de Braulio Fernández Fernández y que junto con el otro primo hermano, Domingo Fernández de la Mata se hicieron cargo de Bucalemu. Se casó con Ana María Íñiguez Ovalle nacida en Santiago de Chile el 8 de mayo de 1814. Ana María era hija de adoptiva de sus tíos D. Rafael Beltrán Íñiguez y Doña Loreto Íñiguez y se casó en el oratorio particular de la hacienda de éstos el 26 de junio de 1840. A su muerte le dejaron una cuantiosa fortuna consistente en parte de la hacienda Bucalemu y propiedades en Valparaíso de gran valor.

 

En razón de la sentencia judicial por la que la hacienda de Bucalemu pasaba a la familia Fernández Arnedo, Manuel Fernández Cereceda se hizo con las hijuelas de  La Manga y Corneche  que representaban aproximadamente diez mil hectáreas,  un tercio más o menos del total de la heredad. Para hacerse idea del valor y la importancia de estas hijuelas, refiramos algunos pasajes del contrato de arrendamiento que el propietario establece con su yerno Francisco Ramón Undurraga el 15 de octubre de 1880. El contrato, entre otras cosas,  decía:

 

Panteón de Manuel Fernández Cereceda

     "D. Manuel Fernández Cereceda da en arriendo a D. Francisco Ramón Undurraga... el fundo denominado Corneche y La Manga de Bucalemu, situado en el departamento de Rancagua con la dotación de los siguientes ganados vacunos, caballares y lanares  que a continuación se expresan:

   

    Vacunos: bueyes de trabajo, 200; redomones (sin domar), 83; toros d matanza brutos, 141; toros de matanza mestizos, 42; toros de tres años brutos, 65; toros mestizos de 3 años, 6; vacas de matanza, 912; vacas preñadas, 38; vacas de tres años, 450; ganados de 2 años, 457; terneros de una año, 710; terneros de pie, 318.

 

    Caballares: caballos de servicio, 102; caballos padres, 3; yeguas de vientre, 76; potrones de rienda, 9; de dos años, 11; potrancas de dos años, 5: potrillos y potrancas de año, 12.

 

    Mulares: mulas de carga, de tres años,9; de dos años, 2; de año, 19.

 

    Lanar: carneros padres, 158; ovejas de vientre, 3279; corderos marzales, 974; borregas, 1185; corderos de pelo, 416."

 

Pocos años después de la firma de este contrato, el 13 de julio de 1882 , D. Manuel Fernández Cereceda muere en Santiago de Chile legado "...'La Manga' con sus fértiles llanos y ricos montes a su hijo Rafael Fernández Íñiguez y 'Corneche', con mucho monte, vacas y ovejas y con agua, para su otro hijo Ezequiel."

 

En el año 1867, el padre Hilario Fernández Sancho, sobrino del matrimonio Fernández-Iñiguez es llamado por estos recalando en su hacienda e iniciando desde allí su labor sacerdotal por Chile y Argentina.

 

En el cementerio de Galilea se conserva todavía el panteón donde esta enterrados los padres, el hermano y la cuñada de D. Manuel y en cuyo frontispicio, a duras penas, se puede leer:

 

 “Panteón de la familia Fernández Cereceda. Rogad a Dios por el alma de los señores José María Fernández y María Cereceda, D. Inocente Fernández Cereceda y Dña Agapita Sáenz de Heredia de Fernández”

 

El diario chileno El Ferrocarril decía el día de su muerte 13 de junio de 1882:

 

                En la mañana de hoy ha fallecido D. Manuel Fernández Cereceda. Un nuevo vacío, de los que difícilmente son llenados dejará su muerte en nuestra sociedad; las personas como el Sr. Fernández en que la honradez, la fe sincera y la caridad más amplia, les sirven de adorno, cuando faltan, no pueden menos de ser sentidas, por la sociedad entera a la que honraron con sus virtudes.

 

                El Sr. Fernández, español de nacimiento y residente en Chile desde 1841, había podido, sin abandonar un instante, como leal español su inmenso cariño a la tierra que le sirvió de cuna, amar a Chile, llegando a formar una segunda a la que le unía el más sincero afecto de gratitud.

 

                Como muchos de sus honrados compatriotas tuvo en el año 1865 que pagar con la dolorosa separación de su familia el tributo a las disposiciones de los que entonces gobernaban.

 

                Agricultor ilustrado y progresista, el Sr. Fernández puso su fortuna al servicio de cuanta mejora llegó a su conocimiento. Desprendido y generoso, no habrá quizá ninguna asociación de caridad a la que no hayan legado los dineros del Sr. Fernández.  La colonia española tiene motivo para conservar eterno recuerdo de uno de sus mejores representantes.

 

                Católico sincero y hombre de profunda fe, el Sr. Fernández vivió y murió dando a los que le rodeaban ejemplo constante de sólida virtud y de íntimo convencimiento. Sus maneras atentas, su invariable carácter, reflejo de su tierna alma, hicieron que el Sr. Fernández contara siempre con un numeroso círculo de amigos, cada uno de los cuales, durante su penosa enfermedad, se ha apurado a demostrar su sentimiento, y guardarán siempre un dulce recuerdo del virtuoso caballero y leal amigo.

 

                Que la muerte del verdadero santo, que tuvo el Sr. Fernández mitigue en algo el justo de dolor de su religiosa esposa y sus creyentes hijos.

 

 

Treinta años después de la muerte del Sr. Fernández Cereceda, sus hijos y herederos pretenden crear una capellanía, para la que el hacendado había dejado en su testamento la cantidad de 10.000 pesos. Sin embargo la depreciación de la moneda chilena hace que la final se cree una fundación de misas que ha pervivido hasta el último tercio del pasado siglo XX.  La celebración de estas da comienzo en el primer trimestre del año 1913 con el párroco de Galilea, D. Eulogio Ruiz y finalizan el día  31 de diciembre de 1975 con Alberto del Pozo, titular de la parroquia desde el año 1932.

 

 

FUNDACIÓN DE MISAS A FAVOR E DON MANUEL FERNÁNDEZ CERECEDA QUE DA COMIENZO EN 1913.

 

"Instancia Presentada al Administrador Apostólico del Obispado por José María Fernández Martín en nombre de los hijos y herederos de D. Manuel Fernández Cereceda domiciliados en Santiago de Chile, en la que solicitan fuese admitida la fundación en Galilea de una memoria de misas en la forma y modo que pudieran llevarse a efecto, en atención a que, por la depreciación del dinero en la República de Chile, los 10.0000 pesos que el dicho Manuel Fernández lega en su testamento para una capellanía de misas diarias y de alba, más los intereses de varios años, deducidos los estipendios de las misas que se habían celebrado por la fundación antes de estar constituida, quedaban reducidos en la actualidad a una cantidad que, invertida en tributos de la deuda al 4% interior, resultaba ser 15.800 pesetas nominales, cuyos productos no dan para cumplir la voluntad del legatario, autorizo al dicho Ilmo. Administrador Apostólico para que diese a la Fundación la forma que le pareciese mejor para acercarse en lo posible al deseo del fundador.

 

Se ha instruido el expediente en el que se dictó las siguientes providencias:

 

Providencia:

Calahorra a 30 octubre 1912.

 

Visto el expediente de José María Fernández Martín presentado a nombre de los hijos y herederos de D. Manuel Fernández Cereceda y dado que el capital dejado de 15.800 pesetas no llega y no puede producir lo necesario para la decorosa sustentación de un capellanía que hubiera de encargarse de decir diariamente la misa en la parroquial iglesia de Galilea, como hubiera deseado el mencionado, entréguense las 15.800 pesetas nominales a nuestra secretaría de cámara y Gobierno para proceder a la institución piadosa de que se trata.

 

Providencia definitiva

Calahorra a 30 octubre 1912.

 

Verificada la entrega de las 15.800 pesetas a la deuda perpetua al 4% en nuestra secretaria de cámara, declaramos constituida la fundación de memoria de misas que espera la solicitud que va por cabeza de este expediente, para que pueda llevarse a efecto las ultimas voluntades del piadoso fundador que parece era la constitución de una capellanía con carga de misa diaria por haberse reducido bastante el capital legado, por causas no imputables a sus hijos herederos y testamentarios, disponemos que al menos o mientras la causa indicada subsista o que el capital de esta fundación no tenga el aumento necesario, bien por medio de otro legado, o por la de algunos individuos de la misma familia, o por agregación de otra cantidad donada por cualquiera persona piadosa, las cargas de esta fundación quedarán reducidas a la celebración y aplicación por las obligaciones de D. Manuel Fernández Cereceda de las misas que al estipendio de 1,50 Pts tengan cabimiento en el producto líquido del susodicho capital, quedando a nuestra voluntad y la de nuestros sucesores la persona que haya de encargase del cumplimiento de esta memoria de misas, señalándonos asimismo el derecho de aumentar, disminuir o modificar según las circunstancias nos lo dicten.

 

En consecuencia depositamos los títulos en la Secretaría de la Adm. General de Capellanías de este Obispado para su custodia y cobro de intereses cuyo importe líquido habrá de aplicarse a este menester.

 

  

INCREMENTO DEL ESTIPENDIO POR MISA CELEBRADA

Clemente de Cossio y Fernández secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Calahorra, certifica.

 

Que visto el expediente referente a la Fundación de misas que le expresara ha recaído en Calahorra a 20 de de febrero de 1922 para el aumento de 1,50 Pts  a 2 Pts ,

 

Venimos en otorgar y otorgamos el aumento de 0,5 Pts más el de 0,25 por cada misa que se entregará al párroco de dicha iglesia para su ingreso en caja de fábrica por concepto de oblata (dinero que se da al sacristán o a la fábrica de la iglesia por razón del gasto de vino, hostias, cera u ornamentos para decir las misas), luces, uso de vasos sagrados y demás sacros ornamentos debiéndose consignar en el libro de cuentas las partidas correspondientes por los antedichos conceptos."