I N T R O D U C C I Ó N

 

            “Aquí yace el Ilmo. Sr. D. Diego de Tejada y Laguardia, natural de este lugar de Galilea, Beneficiado de Ocón, Colegial Mayor del Viejo de San Bartolomé de Salamanca, Canónigo Magistral de las Santas Iglesias de Santo Domingo de la Calzada y  Murcia, Obispo de las de Ciudad Rodrigo y Pamplona.  En el año 1660 casó a los señores Reyes de Francia Luis XIV y María Teresa de Austria. En el 61 la majestad de Felipe IV lo hizo Virrey y Capitán General del Reino de Navarra. En el 1663 ascendió al Arzobispado de Burgos, de donde en el de 64 vino a los Baños de Arnedillo y habiéndole probado mal, se retiró a su casa de este lugar donde murió el día del Seráfico San Buenaventura 14 de julio de dicho año y ese día le dieron también los cargos dichos, habiendo vivido 53 años. Mandose depositar en la capilla del Santo Cristo de esta iglesia. Pero su sobrino, el Ilmo. D. Juan José de Tejada lo colocó aquí para eterna memoria, quien también yace en este sepulcro.”

 

            Quienquiera que haya visitado alguna vez la capilla levantada en honor a la Virgen del Pilar, en la iglesia parroquial de Galilea, habrá tenido la oportunidad de leer esta inscripción en el arcosolio del Arzobispo D. Diego de Tejada y Laguardia.  Este “curriculum vitae”, grabado por mandato su sobrino D. Juan José de Tejada y Gracia, tuvo siempre, para quien esto escribe, un halo de misterio cada vez que visitaba dicha capilla, desde los tiempos de su infancia.

 

             Sin embargo, ha tenido que pasar mucho tiempo para que, obligado por el momento cultural que vive nuestra localidad [1], y dándose una serie de circunstancias favorables para la investigación de su vida, asuma el reto de acudir a cuantos escritos, inéditos o publicados, hagan referencia a nuestro prelado con el único propósito de darlo a conocer a sus paisanos, las gentes de Galilea,  que secularmente han olvidado a este ilustre personaje, posiblemente por que lo único conocido de él era la inscripción que al principio refiero y que, además, es parcialmente inexacta e incompleta, (por ejemplo: vivió 55 años y no 53 como dice la inscripción; fue nombrado virrey de Navarra en el año 1663 y no en el 61) como veremos más adelante.

 

            Para recabar toda esta información me he apoyado en dos personas que han sido claves para componer esta biografía. En primer lugar el escritor navarro D. José Goñi Gaztambide, autor de la obra “Los Obispos de Navarra”, que desde el primer momento de mi contacto con él todo fueron facilidades para la remisión y asesoramiento de cuanta información le solicité; y sobre todo por su autorización de usar “epítetos o párrafos enteros” de lo escrito sobre nuestro obispo en su vasta obra. No cabe duda de que sin su ayuda esta biografía nunca hubiera podido ser escrita.

 

            En segundo lugar a D. Matías Sáez de Ocáriz, sacerdote del Archivo Diocesano de Logroño que me informó de los caminos a seguir para obtener cuantos datos fueran posibles para la redacción de este libro así como de su metodología.  Siempre me animó a realizar este trabajo a pesar de las dificultades que supone para alguien no iniciado en un evento de esta magnitud, como es mi caso.

 

            Deseo acabar esta introducción manifestando que, al escribir este libro, sólo me han guiado dos razones: de interés personal, una, al desvelar la vida y obra de un personaje irrepetible en la historia de nuestro pueblo del que siempre me interesó conocer su pasado.  De otra, hacer justicia con él, dando a conocer a mis paisanos, y a cuantos deseen acercarse a este libro, la importancia que tuvo en su tiempo y que, de haber vivido algunos años más, no cabe ninguna duda de que hubiera llegado a vestir el capelo cardenalicio en aquella España culta y esplendorosa de la mitad del siglo XVII.                                                                                                                          


 

[1]  Téngase en cuenta que esta biografía se comenzó a escribir en el año 1992