SU NACIMIENTO Y ORIGEN

            D. Diego de Tejada y Laguardia nació en  Galilea, (La Rioja),  en aquella época villa dependiente de la jurisdicción de Ocón, el día 6 de marzo de 1609 según lo refleja el libro 2º de bautizados de esta localidad, depositado actualmente en el Archivo Histórico Diocesano[1]. Fueron sus padres Juan Tejada y María Laguardia. Descendía, por línea paterna, de la antigua y noble casa de Tejada, fundada por D. Sancho Fernández de Tejada, general del ejército de Ramiro I de Asturias que en el año 844 venció, con la ayuda del Apóstol Santiago, a las huestes de Abderramán, Emir de Córdoba, en la célebre batalla de Clavijo.

         

Castillo de Clavijo

    Cuenta la leyenda que, en plena batalla campal, en las serranías de ese monte, un capitán del rey, “curtido en buena guerra y animado de santa furia, se destacó de todos, seguido por su mesnada y logró ser el primero en clavar el pendón cristiano en la más alta almena del castillo... siendo su presa, también, el castillo de Viguera.”  El premio real se impuso y el extenso valle de los osos -Valdeosera- con sus pastos y sus montes, desde la tierra hasta el cielo, fue el señorío del capitán.  Más tarde fundo D. Sancho el Solar de Tejada.  Ambos solares son uno mismo de una misma sangre y origen.  Este privilegio se dio a D. Sancho de Tejada con trece hijos y doce caballeros galicianos otorgándoles el señorío de los montes Cadines, en el corazón de la Sierra de Cameros, con el solar y el territorio de los que tomaron apellido, dividiéndolo sus hijos en las trece divisas.  También les dio el rey en común el señorío y jurisdicción del monte Valdeosera, poblado con trece casas, para los caballeros galicianos y su hijo menor, Sancho.

            La realidad es que todos los centenares de hijosdalgo ascienden de alguna de las villas, más o menos lejanas del lugar de la famosa batalla.  Sus descendientes, por tanto, pueden pertenecer a uno u otro solar pero teniendo en cuenta que “el de Valdeosera sólo es para descendientes varones y el de Tejada para varones y hembras y descendientes de éstas.”

            D. Diego de Tejada, por razón de su ascendencia, fue inscrito en el Solar de Valdeosera en fecha 28 de septiembre de 1656, Vº. 5, Fº 103 en la divisa Juan Valle.                                                                                  

SU PREPARACIÓN ACADÉMICA

La Villa de Ocón

 

            Nuestro protagonista, según José Goñi Gaztambide, autor de la obra “Los obispos de Navarra”, no fue un estudiante aventajado. Se graduó en artes por la Universidad de Irache el 22 de mayo de 1627 y con 18 años  “... recibió el grado de Bachiller en Artes Diego de Tejada, natural de Galilea, Diócesis de Burgos.  Se lo dio el padre maestro Fray Bernardo de la Puerta, vicecancelario de la Universidad de Irache y fueron testigos los padres fray Esteban de Usategui y fray Diego de Silva.  Pasó ante mí, Fray Benito de Alarcón, secretario.”.

           En el año 1633, con 24 años, ingresó en el Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares, donde residió cinco años.

            El 23 de enero de 1638 ingresó en el prestigioso Colegio Mayor el Viejo de San Bartolomé de Salamanca, saliendo de él con el título de Bachiller en Teología.

            El 10 de octubre de 1639, doce años después de graduarse en artes en la Universidad de Irache, se licenció y doctoró en Teología por la misma Universidad, “... donde era más fácil y costaba menos dinero.”

Monasterio  de  Irache

        (La  Universidad  de  Irache  tenía  su origen en el hospital para el cuidado de los peregrinos que realizaban la ruta del Camino de Santiago, mandado construir por el rey García el de Nájera hacia el año 1.054 sobre un monasterio benedictino del que ya se tenían noticias desde el año 958. En 1615 se fundó en él la Universidad. Sucesivamente fue hospital de sangre (Guerras Carlistas) y colegio de religiosos y museo etnográfico. En la actualidad es un Parador Nacional de Turismo)

 

 

 


[1] En la década de los años 80 el archivo parroquial de Galilea fue trasladado al Archivo Diocesano de Logroño