ESTANCIA DE CINCO AÑOS EN EL COLEGIO SAN ILDEFONSO

En el año 1633, con 24 años, ingresó en el Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares, donde residió cinco años.

El antiguo colegio Mayor de San Ildefonso era en realidad el núcleo central de la Universidad Complutense y el colegio más importante de los cuarenta que llegó a albergar la Universidad, razón por la que popularmente se identifican ambas instituciones. Las obras de la fachada fueron iniciadas en el año 1537   por Rodrigo Gil de Hontañón, sobre la antigua pared de ladrillo del Colegio Mayor de San Ildefonso. Gil de Hontañón participó como arquitecto en las catedrales de Salamanca y Segovia.

Colegio de San Ildefonso

No hay que insistir sobre el valor de esta edificación, pues figura en todos los manuales y monografías como una de las joyas del patrimonio complutense. Por otro lado, el paralelo con la institución universitaria alcalaína es aún más exacta si tenemos en cuenta que fue la sede del rectorado y el epicentro de su expansión. «Existía en Alcalá —escribe Marcel Bataillon— desde fines del siglo XIII un colegio incorporado desde mediados del XV a un monasterio franciscano. Pero todo estaba por hacerse si se pensaba en una verdadera universidad. El arquitecto Pedro Gumiel trazó el plano del Colegio de San Ildefonso, centro de la fundación, cuya primera piedra colocó Cisneros el 14 de marzo de 1498: diez años habían de transcurrir para que el edificio de Gumiel fuese habitable, y aun entonces no pasaba de ser una humilde construcción provisional de ladrillo y mampostería; sus primeros ocupantes entran en ella no antes del 26 de julio de 1508 y la enseñanza no parece haber funcionado de modo normal hasta el otoño de 1509»

 Por lo demás, estos principios directivos del proyecto cisneriano despliegan una cronología que Cayetano Enríquez de Salamanca se encarga de precisar en los siguientes términos: «Anticipándose [Cisneros] a la bula de Alejandro VI —el español Rodrigo de Borja, para que todo fuese español en esta magna obra—, que no se otorgaría hasta el 13 de abril de 1499, por la que se confirmaban y ampliaban los privilegios de los Estudios de Sancho IV, y ante el vivo deseo de ver materializada su genial idea, dado lo avanzado de su edad, procede a colocar la primera piedra del Colegio Mayor de San Ildefonso, núcleo matriz de la Universidad, un mes antes, es decir, el 13 de marzo de 1499». (Alcalá de Henares y su Universidad Complutense, Escuela Nacional de Administración Pública, 1973, p. 133). La construcción del Colegio comienza en 1501, bajo la dirección de Pedro Gumiel, quien ya había diseñado las labores de explanación.

Si bien la construcción de sillería fue elaborada por Juan Ballesteros entre 1599 y 1601, las urgencias que impuso el Cardenal a Gumiel obligaron a emplear inicialmente materiales de mucha menor nobleza: madera, ladrillo y yesería. Ese el el aspecto que tenía el Colegio en su fundación, el 26 de julio de 1508, y de ahí proviene asimismo la famosa anécdota que sitúa a Cisneros soportando las chanzas del Rey, y respondiendo a éste que «otros harán en mármol y piedra lo que yo construyo con barro».

Originalmente, la fachada fue realizada entre 1537 y 1553, bajo las órdenes del maestro Rodrigo Gil de Hontañón. «La edificación —según detalla Alfredo J. Morales— fue iniciada en 1537, como continuación del programa constructivo que durante las dos primeras décadas del siglo había dirigido el toledano Pedro Gumiel. Los preparativos de la obra fueron rápidos, pero la colocación de la primera piedra no se produjo hasta 1542. Once años más tarde se ponía fin a la obra, que sufrió una serie de transformaciones a lo largo del proceso constructivo. Los cambios supusieron un mayor enriquecimiento ornamental y la aceptación de ciertos elementos de carácter más clásico. Como causantes de las alteraciones se considera a los entalladores que trabajaron en la edificación, especialmente a los franceses, bastante numerosos en algunos momentos. Junto a ellos desempeñó un papel destacado Claudio de Arciniega, el cual labró parte de las ventanas superiores, medallones altos y pilares, además de las figuras de atlantes y alabarderos. Rodrigo Gil compuso la fachada en tres módulos, desiguales en altura»

Flanquean la portada dos columnas jónicas y la remata un medallón rectangular donde se muestra la imposición de casulla a San Ildefonso, quien es patrono de la Archidiócesis. Obsérvese que el interior es de una sola nave y no ha sufrido alteraciones de importancia desde la fundación. Integran la planta dos elementos yuxtapuestos, divididos entre sí por un arco toral. Asimismo, queda cubierta por un bellísimo artesonado de estilo mudéjar. Los muros están cubiertos por yesos trabajados a cuchillo, y resumiendo esta profusión decorativa, conviene hacer aquí mención de ese estilo Cisneros, donde se aúnan elementos del plateresco, el mudéjar y el gótico florido.

El conjunto se organiza a través del gran patio de Santo Tomás de Villanueva, de estilo herreriano, llamado antiguamente patio mayor de las Escuelas, que guarda el diseño establecido por Juan Gómez de Mora y cuya construcción concluyó en 1662 José Sopeña. Destacan también el patio de los filósofos, el de San Jerónimo, la Capilla de San Ildefonso y el Paraninfo. Actualmente alberga el Rectorado de la Universidad de Alcalá.