SU ETAPA CANONICAL. CANÓNIGO PENITENCIARIO

            Conseguido el doctorado en Teología, inicia una etapa en su vida que le conducirá a opositar continuamente en la  obtención de diferentes canongías en las iglesias catedrales de Santo Domingo de la Calzada, Murcia y Ciudad Rodrigo.

            El 14 de octubre de 1639 se presenta como opositor a la canongía penitenciaria de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. Del legajo 37 carpeta 18 del Archivo Catedralicio extractamos lo siguiente sobre la provisión:

            “En la sala capitular de la Santa Iglesia Catredral de Santo Domingo de la Calzada a 12 días del mes de octubre de 1639, se presenta el licenciado D. Diego de Tejada, colegial del colegio de San Bartolomé de la Universidad de Salamanca ante los señores comisarios (licenciado Gaspar de Melgar

Catedral de Santo Domingo

y el también licenciado Pedro de Ocio, racionero) para la oposición, la cual tiene hecha por poder que dio a D. Lorenzo Tejada, vecino y Alguacil Mayor de esta Ciudad, como consta en Autos.  Y para legitimar su persona exhibió título otorgado de Licenciado en Teología por la Universidad de Irache, firmado por el Abad de ella, fray Antonio de Castro en fecha 10 de octubre de 1639 y el título de “Missa” del Sr. Obispo, fray Crisóstomo Caxtelo; su fecha, en Madrid a 12 de marzo de 1633, refrendado por D. Manleo Cazlexo, su secretario.  Y a testamento de verdad, firma el Ldo. Ibañez, beneficiado de Ocón y cura de Galilea, su nacimiento en 6 de marzo, de cuyos títulos doy fe.”

            Una vez presentada su candidatura a la canongía penitenciaria, D. Diego se retiró de la sala capitular procediendo los señores comisarios a debatir sobre su aceptación, conjuntamente con las de los demás opositores, D. Domingo López de la Viaga, colegial de San Juan Bautista, de Alcalá; el licenciado Sebastián de Castro, de la ciudad de Burgos; el Ldo. Juan Cuervo, colegial del de Santo Tomás de Salamanca; y el licenciado Isidro Sánchez de Villegas, beneficiado de la villa de Mucienses, en Valladolid.

            Aprobada su candidatura,  “... declararon al Ldo. Diego de Tejada legítimo poseedor y mandaron que así se le notificase, quedando presto a cumplir todo lo que se le ordene”, y emplazándole para el día siguiente, trece, con el propósito de tomar los puntos del sermón que habían de ser desarrollados al día siguiente ante el tribunal examinador.”

            De los tres puntos seleccionados optó por el referido al capítulo 22 del Evangelio de San Lucas, “... que había de predicar mañana, viernes, catorce del corriente a las tres de la tarde.”  Es de suponer que aquella fue una noche de insomnio para D. Diego sabedor de que era una oportunidad única para poder introducirse en el siempre prestigioso círculo  de los canónigos de una catedral, promocionándose, además, para a otras de mayor categoría como más tarde así fue.

 

            El documento sigue diciendo: “El día 14 de octubre de 1639, a las tres de la tarde, después de vísperas, apareció el licenciado Diego de Tejada para efectos de predicar los puntos que le habían tocado 24 horas antes. Y habiéndose sentado Dean y Cabildo de la Santa Iglesia, según costumbre, para oír el sermón, y puesto el reloj de arena y tocado la campanilla, luego al punto, comenzó a predicar; y prosiguiendo el sermón, antes de que se acabase la arena del reloj dijo no podía pasar adelante con su sermón a causa de estar indispuesto.”  Con lo cual el señor presidente llamó para que se hiciese detener el reloj de arena y lo que faltaba de la hora se le enseñase a los tres capitulares presentes y a todas las personas asistentes; y habiéndolo hecho pareció faltara la hora más de medio cuarto, poco más o menos.  Como a todos les pareció uniformemente, y a mí el presente secretario -Juan de Bilbao Basozábal- lo mismo, se me mandó poner por auto con los demás del proceso de la oposición.”

            Muy preocupado por este contratiempo hubo de quedarse nuestro paisano cuando ese mimo día dirige una carta a los señores Comisarios, Dean y Cabildo de la Catedral justificando su indisposición en los siguientes términos:

            “El licenciado Diego de Tejada, opositor a la canongía penitenciaria que a presente está vacante en esa iglesia digo que por estar indispuesto con calenturas, como consta la verificación que hace el Dr. Berberana, médico.  Con la solemnidad necesaria digo no pude acabar de predicar la hora cumplida y de ella faltó medio cuarto de hora como consta, y mi deseo es cumplir con los actos enteramente, hallándome ya consolado. Por tanto a vuestra Santísima suplico darme lugar a volver a predicar en la seguridad que en ellos recibiré particular merced.”

 

            Por su parte, el médico que atendió a D. Diego, el Dr. Berberana, redacta una carta dirigida al tribunal exponiendo las razones de su enfermedad y la profilaxis a aplicar para su prevención -una sangría- justificando así, su retirada del examen.  En ella decía: “Nos, el doctor Berberana, médico de esta ciudad de Santo Domingo de la Calzada, como tal médico digo: el licenciado Diego de Tejada, opositor a la canongía penitenciaria de la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad, estaba con calenturas hoy, viernes, 14 de este mes de octubre de 1639, al tiempo que teniendo que predicar le aconsejé que estuviera en la cama, se sangrara y se tratara su salud.  Porque, naturalmente, lo hallé con calenturas y actualmente, a las cinco de la tarde, doy esta fe.  Continuándose, y así lo juro a Dios y a esta Cruz, informa ser la verdad y a nombre de ella lo firmo en La Calzada a 14 de octubre de 1639.”

            A pesar de esta interrupción, por indisposición, muy bien tuvo que predicar D. Diego cuando el tribunal que le examinaba decidió otorgarle la plaza de canónigo penitenciario de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.