BENDICIÓN DE LA BODA REAL 

Casamiento de María Teresa

            El día 3 de junio de 1660, don Diego de Tejada y Laguardia bendice el matrimonio real, en la iglesia parroquial de Fuenterrabía entre la infanta española María Teresa de Austria y el rey francés Luis XIV representándolo por mandato especial, el valido de Felipe IV Luis Méndez de Haro para que, en su nombre, accediese a la celebración de aquel matrimonio.  Este casamiento, que realmente fue el legítimo ya que

 el otro fue más bien protocolario, de cara al lucimiento personal de los cortesanos asistentes, fue comentado por los representantes franceses que acudieron a la ceremonia haciendo alusiones sobre el buen color que tenía la princesa, la buena salud que parecía poseer y la modestia y sencillez que irradiaba.  En los días del desposorio y entrega, nuestro prelado vistió de librea costosísima, de las mejores que se vieron entonces, y su color pudo servir de vaticinio, si la enfermedad no hubiera segado su vida a una edad temprana, para su posible ascensión al cardenalato.

             La boda definitiva de efectuó en San Juan de Luz el día 9 de junio de 1660  El regio acontecimiento fue acompañado por actos deslumbrantes de lujo, exhibición y solemnidad.  Los relatos de la ceremonia hablan de cuentos de hadas y detallan los aspectos más notorios del suceso.  Relatan, por ejemplo, que el traje del Rey de Francia estaba tejido en oro o de que la novia llevaba una capa de terciopelo morado y flores de Lys bordadas con hilo de oro con una mariposa sobre la cabeza. Buena parte de las cortes de Madrid y de París llenaban el bellísimo templo.

              A la hora de situarse en el altar para la celebración del matrimonio, las diplomacias situaron a los personajes más relevantes junto a la pareja real, de la siguiente manera: a la derecha el cardenal Mazarino, la madre del rey, Ana de Austria, y el duque de Vendome.  A la izquierda Joseph Zongo Ondodei, obispo de Frejús. La señorita Montpensier, la señorita de Aleçon, duquesa de Guisse, la duquesa de Valois, la duquesa de Saboya y Philippe Manccini, duque de Nevers.  La larga cola de la reina fue llevada por dos de los hijos del segundo matrimonio de Gastón de Orleans, hermano de Luis XIII y tío del rey.

             Terminada la misa, los reyes de Francia salieron bajo palio a recibir el homenaje popular.  Ana de Austria, con su vestido rutilante, marchaba detrás del nuevo matrimonio.  Hubo grandes problemas de protocolo en lo tocante a las colas, mantos y demás detalles de la indumentaria femenina de las princesas y de los que ejercía la jurisdicción en la Corte.  San Juan de Luz se hallaba engalanado con tapices y guirnaldas de extraordinaria factura.  Los recién casados se dirigieron a la residencia que tenían preparada para el estreno nupcial.  Ana de Austria acompañó a su hijo y a su sobrina al lecho conyugal y cerró simbólicamente las cortinas.  El 15 de junio la familia real y la corte parieron hacia Burdeos camino de París. Empezaba un nuevo capítulo de la historia de España y Francia.