INFORME DEL ESTADO DE LA DIÓCESIS

 Este es el informe que nuestro obispo envía al Pontífice con fecha 1 de abril de 1663.

 “El cuidado de obediente y la obligación de mi officio me llaman a que dé quenta a V. Bd. del que me tiene encomendado (aunque indigno) en el diócesis de Pamplona, para que a la censura de V. B.d tengan la corrección debida mis desaciertos y consiga mi vigilancia la debida para govierno venidero.

 Este obispado, Santísimo Padre, es el único que tiene este reyno de Navarra y se extiende su término a la mayor parte de la Provincia de Guipúzcoa y a muchos lugares del reyno de Aragón y a algunos de Castilla. Consta de 19 Arciprestazgos y de 833 pilas. La iglesia matriz está sita en la ciudad de Pamplona, que es la metrópoli del reyno y también sede de la dignidad episcopal.  Son los canónigos y prebendados de esta iglesia religiosos de San Agustín y guardan la vida monástica, a cuya causa se reputan por exemplos (aunque sobre estos a muchos ay pleito pendiente) de la jurisdicción ordinaria episcopal y sin embargo goçan de todos los derechos  cathedralicios y en las vacantes exercen todo la jurisdicción ordinaria. El obispo tiene entre ellos voz y voto en los cabildos y elecciones que hacen y porción como un canónigo y en todos los actos públicos y secretos la precedencia y estimación que merecen su dignidad, si bien en ninguno le reconocen prelado por la exemción que affectan.  En la misma ciudad, y sede episcopal, está el tribunal de lo contencioso y lo gracioso perteneciente a la jurisdicción ordinaria, dividido en dos ministerios que lo despachan todo, Vicario general y  oficial principal a nombramiento del obispo.  El oficial es canónigo de la iglesia matriz por costumbre que alegan tener sus prebendados (aunque con dolor de la dignidad episcopal), pues no se halla siempre sujeto que lo pueda ser beneméritamente.

 La elección destos, Vicario General y Oficial, he tenido después que estoy en este obispado cuidado en el acierto, procurando valerme para este ministerio de las personas más doctas, celosas, exemplares y temerosas de Dios que he hallado, y al presente experimento con los que actualmente me asisten todo el desempeño de cuidado tan grande y de mi mayor obligación.  Demás estos ministerios que exercen esta jurisdicción, ay otros tres officiales foráneos repartidos por los arciprestazgos del obispado, uno en el de Vandosella, del Reyno de Aragón, otro en el de la provincia de Guipúzcoa, y el otro en la ciudad de Fuenterrabía, caveça de la misma provincia: estos tienen la jurisdicción limitada a causas pecuniarias, asta la tassa de 600 maravedies y nom más; y en las beneficiales, matrimoniales y criminales no conocen ni pueden, y lo más se les permite en las criminales es sustanciar y remitir.

 En la determinación de las causas se procede conforme a los sagrados cánones. Concilio de Trento y las Constituciones Sinodiales deste obispado, que se conforman con todo con lo dispuesto en el Concilio ||. Ay recurso de las sentencias deste tribunal al Arçobispado de Burgos, quien es sufragáneo este de Pamplona, según la voluntad de las partes se suele apelar, omiso medio, a V.B.D, o a su Nuncio en estos reynos de España.

 Todos los beneficios, assi curados como simples, son de patronato de legos y eclesiásticos, y la mayor parte de aquellos son a presentación de los vecinos de los lugares; a cuya causa las más presentaciones suelen salir discordes, ocasionándose de ellas innumerables litigios, y en el tiempo de mi govierno he experimentado y reconocido que mucho dellos han sido calumniosos y maliciosos, prosiguiéndoles y dando torcedor con sus dilaciones los presentados por la menor parte de los patronos (con grande deseo) a los que tenían conocida justicia, sólo con fin de llegar composiciones ilícitas, las quales paliaban con el color de compromisos y arbitramiento pidiendo para este effecto licencia a los officiales ordinarios, quienes, sin haver hecho los reparos que represento a V.B.D. los han dado. Y los árbitros componían la materia adjudicando a uno de los opuestos el beneficio y a otro la tercia parte de los frutos de pensión vitalicia y otros intereses con el color pro bono pacis et litium expensis; y con esta ocasión apenas vacaba beneficio que tuviese pleito, porque todos solicitaban uno do dos votos, sólo para oponerse al presentado legítimamente por la mayor parte, y molestarlo con pleitos y dilaciones, y obligarlo a concierto con el figmento y color de compromiso; de cuyo abuso reconocí y experimente que en el obispado los más || beneficios estaban grabados con pensiones, siendo assí que todos son muy tenues y que apenas tienen la congrua necesaria para el sustento de los curas y beneficiados.

 Originábase también otro muy considerable inconveniente y es que con estos pleitos estaban mucho tiempo las almas de los feligreses sin pastor y cura propio que le gobernasen y administrasen los Santos Sacramentos (siendo este el mayor cuidado de V.B.D. y de las leyes eclesiásticas), juntándose a estos tan conocidos inconvenientes los graves pecados que se cometían en hacer semejantes pacciones ilícitas y simoníacas. 

Considerando pues, Santísimo Padre, tan graves y conocidos daños, tomé por política para su remedio de negar las licencias para hacer semejantes conciertos y compromisos, con este temperamento; que, siendo conocido el derecho de un presentado  las deniego por presumir el fin depravado para que las solicitaban los coopositores, pero reconociendo que el derecho de ambos opuestos y presentados es dudoso y incierto; entonces con licencia (si la piden) para comprometer el pleito de árbitros reservado para mí la confirmación de lo que determine y entonces (procurando siempre evitar presiones) modero, según la calidad del beneficiado y circunstancias del negocio, las adjudicaciones que se suelen hacer, pro bono paces et litium expensis, conformándose con esto con el fin de V.B.D. y del derecho. Y ha sido, Santísimo Padre, de tan eficaz remedio para obviar estos daños esta política, que no es posible decir ni representar a V.B.D. || la mejoría que se experimenta porque, como hallan los calumniosos y maliciosos opositores cerrada a sus deseos y conciertos deprebados, y saben que si se llevan a determinar en justicia su pleitos han de salir condenados en costas, oleumnquen et operam perdent, se retrahen de hacer semejantes oposiciones y intentar tales pleitos, xonque están las iglesias probeidas, quitada la ocasión de las desidias y pleitos, y cerrado el camino a pactos y conciertos tan simoníacos.

 Los beneficios de patronato eclesiástico son todos o lo más a presentación de los Abades de las iglesias donde están, quienes también hacen colaciones dellos, y fuera de algunos que pretenden los prebendados de la iglesia matriz y algunos Abbades particulares de las parrochias adonde están sitios, y seis o siete que tocan a la dignidad episcopal como Abbada de sus iglesias, todos los demás (que son la mayor parte) los prevenden y cobran los religiosos de San Bernardo y San Benito deste reyno, divididos en seis monasterios; y con ocasión destas probisiones se han tomado y quieren tomar tanta mano, que se emplea la mayor parte del cuidado pastoral en defender la jurisdicción ordinaria de sus abusos y ingestiones: pues, no siendo más que meros Abbades de aquellas iglesias se quieren introducir y introducen de echo a hacer autos jurisdiccionales de ellas || queriéndolas visitar y visitándolas de facto y no permitiendo al obispo haga estos ministerios tan de su obligación y cuidado;  con el pretexto de que son exemplos de la jurisdicción ordinaria, no se pueden sujetar por ella a la raçon y, lo peor es, acuden a la Corte y Conssejo (en donde por semejantes acciones de los religiosos que procuran conseguir sus pretensiones a costra de la jurisdicción eclesiástica se ha introducido la corruptela de conocer de posesorios eclesiásticos y espirituales) y allí piden amparo de la posesión, que granjean con intrusión y violencia; y con estos medios que desdicen tanto de su profesión, consiguen introducirse a visitar y mandar las iglesias, tan en perjuicio de la jurisdicción ordinaria.

 Y se puede teme, Beatísimo Padre, el que se levanten con el todo ellas, si V.V.D. no pone el debido remedio, que humilde y encarecidamente suplico.  La provisión destos beneficios simples es de V.B.D. en los meses que tiene reservados; y muchos dellos no excediendo su valor en 24 escudos de oro de Cámara los provehe el Nuncio de V.B.D. en estos reynos.  Y aunque es verdad que V.B.D. me tiene concedida la alternativa para todas las provisiones del obispado y yo lo tengo aceptada, sin embargo no puedo valer de su privilegio, respecto de que en las iglesias a donde avía de tener cabida ay colaboradores inferiores, cuyo derecho no es visto V.B y no parece ser su intento || quitárselos para dármelos a mí.  Respecto de lo cual no goço ni puedo goçar del privilegio de la alternativa sin especial indulgencia de V.B.

 Quatro años ha, Beatísimo Padre, que entre en este obispado, y en este tiempo me he ocupado de visitar la mayor parte del. con grande utilidad de las almas y reforzamiento del clero.  No he podido acabar de visitar, respecto de aver asistido por orden del Rey Cathólico a la celebración del matrimonio de los Reyes Cristianísimos en lo cual, y en este ajuste de las paces que tan felizmente se hicieron entre las dos coronas gasté mucho tiempo, procurando lucir como se debía en actos tan del servicio de V.B.D. y universal provecho de toda la Christiandad. 

Sucedió a esta función la convocatoria de Cortes deste Reyno de Navarra, a las quales fui llamado por el Rey Cathólico para asistirlas, por contar aquéllas, entre otros, del braço eclesiástico y por haverse ofrecido muchas y diversas materias que tratar y conferir en ellas, durante cerca de un año, y al final dellas fui nombrado, aunque con resistencia mía, por diputado por el braço ecliasiástico, el cual oficio dura hasta la celebración de otras Cortes. Y por tener Oidores del Rey Católico y convenir a el govierno deste reyno, acepté este cargo y en su execución he proseguido hasta el tiempo presente en asistir a las Juntas que se han hecho pertenecientes al govierno político deste reyno y reconociendo lo embaraçoso y duradero deste officio, me he eximido del y estoy en disposición de || continuar la visita deste obispado y cumplir esta obligación de mi asistencia.

 Este es, Beatísimo Padre, el govierno y estado deste obispado,  V.B. dispondrá lo que más fuere del servicio de Dios nuestro Señor y de B. D. cuya vida guarde como ha menester la Christiandad y yo se lo ruego.

 Pamplona y 1 de abril de 1663                                 Santísimo Padre

                                                                                   Beso el pie de V.B.

                                                                                   Diego. Obispo de Pamplona.

 Al pie: Expedit 15 septiembris 1663. C.C.: danda littera cum responsione."