CONFLICTO SOBRE INMUNIDAD

 

            D. Diego de Tejada se vio obligado a intervenir en otro conflicto desagradable.  Juan de Echarriz y Juan Ruiz, acusados de la muerte de Miguel Santesteban, vecino de Lumbier, por el mes de enero de 1659, se refugiaron en la iglesia parroquial de la misma villa.  El alcalde ordinario puso candados a las puertas y prision a los retraídos.  El fiscal eclesiástico pidió al vicario general doctor Francisco Ruiz de Palacios, que actuara contra el alcalde y cualesquiera otros jueces intervinientes para que quitasen los candados y prisiones y no sacasen a los retraídos de la iglesia,  ni violasen la inmunidad.  El vicario general fulminó la excomunión y lanzó el entredicho que duró muchos días.

             Acto seguido el vicario general pasó a San Sebastián donde estaba el obispo, dejando  en Pamplona con ambas jurisdicciones graciosa y contenciosa, a Enrique de Urriés y Cruzart, canónigo y oficial principal. Instóle a éste la corte a que levantara las censuras contra el alcalde y como se negase a ello, procedieron a ocupar las temporalidades que hallaron en su casa, Él se había retraído a su celda en el dormitorio de los canónigos y aquella noche se trasladó al convento de Santa Engracia, extramuros de Pamplona, y de allí a San Sebastián en compañía de Pedro Morales, curial (empleado subalterno de justicia) en el tribunal eclesiástico de Pamplona. 

             El obispo recibió varias representaciones del reino y de la ciudad para que levantase el entredicho.  Luis de Haro, valido de Felipe IV y José González que negociaban la Paz de los Pirineos, le pidieron lo mismo de parte de Su Majestad, conviniendo  que se nombrara una sala de competencia en Madrid para la solución del asunto, como en efecto se nombró.  Con esto el obispo retiró la censura a los siete meses.  El Consejo Real mandó restituir a los presos a la iglesia de Lumbier. 

             De parte de ambas jurisdicciones se buscaron en su archivo los procesos y ejemplares del caso y se remitieron muchos a Madrid, entre ellos este pleito de Lumbier; pero al parecer no se adoptó resolución alguna dejando la puerta abierta a nuevos y más graves conflictos jurisdiccionales.