Presentación

 

Galilea a través de los almendros

  Para poder escribir una historia, en cualquiera de sus vertientes, el escritor cuenta principalmente con dos métodos diferentes: la investigación de los fondos documentales  existentes a su alcance y la interrogación a las personas que, de manera directa o como observadores privilegiados del devenir de los acontecimientos, tuvieron el privilegio de vivirla.  Si la historia que se pretende escribir trata fundamentalmente del origen y evolución de un pueblo, puede recurrirse a otros soportes auxiliares como son la interrogación sobre los restos de la cultura de ese pueblo tales como tradiciones, arquitectura, cerámica, etc.  En uno u otro caso el escritor ha de estar siempre obligado a reflejar fielmente los datos investigados, sin alterarlos ni modificarlos, porque, de lo contrario, algo tan sagrado como es la memoria de nuestros antepasados quedaría inevitablemente alterada para siempre.

 

               Para escribir la historia de mi pueblo voy a tener muy en cuenta lo antedicho.  Y me voy a apoyar en dos pilares fundamentales: la investigación sobre los fondos documentales pertenecientes al municipio y a la iglesia, y las manifestaciones que me puedan ofrecer los vecinos de mayor edad, como espectadores o actores de la historia más reciente de Galilea.  En el primero de los casos cuento con la ventaja de encontrarme con unos archivos perfectamente ordenados y catalogados.  El archivo municipal se catalogó al inicio de la legislatura 1991-1995,  y el religioso está perfectamente custodiado desde hace unos años en las dependencias del Seminario Conciliar de Logroño.

 

               Con todo ello he pretendido escribir la historia de la localidad que me vio nacer y en la que, a pesar de su reducido tamaño, ha dado hombres de la talla de un Arzobispo y Virrey de Navarra, un presidente de Chile, dos diputados nacionales, siendo, además un semillero de emigrantes a tierras chilenas, muchos de cuyos descendientes llegaron a ostentar altos cargos políticos en la nación de los Andes, o incluso alcanzaron la santidad.

 

               Qué duda cabe que en el futuro alguien podrá mejorar esta historia y añadir aspectos que a mí se me puedan pasar por alto o que no hayan sido investigados lo suficiente.  Reconozco mis limitaciones y por tanto no pretendo que esta sea la historia definitiva, pero sí que contenga los acontecimientos más importantes ocurridos hasta el año 1995,  año en el que  finaliza.

 

               Lo que sí puedo asegurar es que pondré mi máximo empeño en reflejar todo aquello que, en mayor o menor medida, haya sido concluyente para la construcción y consolidación de Galilea.  De esta manera nuestras generaciones futuras podrán contar con un instrumento muy valioso para conocer mejor la vida y vicisitudes de sus antepasados.