LAS VIAS PECUARIAS

         El término jurisdiccional de Galilea, al igual que gran parte de otros municipios de La Rioja, están atravesados por una amplia red de cañadas, cordeles y veredas que han facilitado, desde la Edad Media, el tránsito de ganado de norte a sur de la Península, en busca de más y mejores pastos.  El trazado de estos caminos -vías pecuarias- se ha visto alterado, en el presente siglo, de tal manera que, en la actualidad, es difícil reconocer por dónde  discurrían estas vías que el progreso y la civilización se han encargado de hacerlas desaparecer.  Afortunadamente parece ser que los poderes públicos han tomado conciencia del expolio ejercido sobre estos trazados y se están dictando las leyes pertinentes para recuperarlos y protegerlos.  Tarea harto difícil si se tiene en cuenta que, en las pasadas décadas, la desidia de las instituciones ha permitido, entre otros atentados, que sobre su trazado se construyesen autopistas, se levantaran edificaciones, o simplemente, fuesen absorbidas por los propietarios colindantes.

Vía pecuaria

En el deslinde efectuado en nuestro término municipal en el año 1870 ya se contemplaba la futura demarcación de las dos cañadas que atraviesan su territorio: la cañada real de Alcanadre, y la cañada de Valdiñigaz. 

La cañada Real de Alcanadre, como su nombre identifica, tiene su origen en aquel municipio, y a su paso por nuestra jurisdicción hay que diferenciarlo en tres tramos.  Estos tramos obedecen a la sinuosidad de su trazado, desde que entra en territorio de Galilea, por su lado norte, hasta que lo abandona por tierras de Jubera, abandonándola por dos veces, para volver a ella otras tantas.  El primero de estos tramos procede del término de Corera y sigue junto a la linea de demarcación territorial del término de Alcanadre a la que lleva por linde a su derecha, para alcanzar el mojón de los tres términos (Alcanadre, Corera y Galilea) donde se divide en dos ramales.  Uno se interna en heredades de Agoncillo, y el otro, formando el segundo tramo, gira hacia la izquierda cruzando la carretera Nacional 232 y la Autopista A-68 y siguiendo en línea recta hasta el descansadero de Los Largos. 

Desde estos antiguos corrales sigue por la nea divisoria con el término de Corera hasta llegar al barranco de Lobaco, abandonando la línea amojonada y adentrándose en la jurisdicción vecinal.  Vuelve a entrar en nuestra jurisdicción por el camino de los carros, conformando  el tercer tramo, donde confluye con el primer ramal del camino hacia la Costeruela, para dar vista a la ermita de Ntra Sra. de Gracia.  De allí sigue por las  eras (hoy bodegas) de El Cortijo para incorporarse a la calle Alberto Villanueva, entre los números 35 y 37, a través de la cual continúa su trazado hasta tomar el camino antes llamado de Las Calaveras, y continuar en dirección al paraje denominado Plana La Mata.  A la altura de la antigua casa de La Mata toma la linea jurisdiccional  de los términos de Galilea y Ocón para dirigirse a los corrales de La Entra que los deja a mano izquierda, y seguir hacia los de Capón que quedan en el centro de la vía pecuaria.  Desde allí se adentra en territorio de Santa Engracia de Jubera. 

La cañada de Valdiñigaz nace del segundo tramo de la Cañada Real de Alcanadre y saliendo desde el descansadero de los Largos en dirección a poniente, sigue el camino de Prado Almarza, para ir a morir a la  jurisdicción de Santa Engracia de Jubera. 

La primera acta de deslinde y delimitación de esta vía pecuaria, se remonta a 1923.  Bajo la dirección técnica del Ingeniero don Antonio Almiral se crea una comisión de trabajo formada por miembros del Ayuntamiento y   

“…ancianos conocedores de las cosas del campo “ 

Cañada Real

para proceder a señalar claramente los límites de estas pasadas de ganado.  La base esencial del conocimiento de su trazado es la certificación del Archivo de la Asociación General de Ganaderos del Reino, los antecedentes del plano de deslinde de la jurisdicción de Galilea, en su separación de Ocón, y el conocimiento directo de quienes, por su edad, podían dar fe de lo acaecido en el último medio siglo.  Los trabajos de extendieron desde el día 1 hasta el 5 de octubre de 1923.  Entre los hechos más destacables caben señalar que la superficie invadida por los propietarios colindantes, sumaba algo más de cinco hectáreas.  Hubo reclamaciones ante el Director General de Agricultura y Montes, por parte de los agricultores intrusos como los denominaba el expediente, pero de nada sirvieron. 

Treinta y nueve años más tarde, en octubre de 1962, se lleva a cabo una nueva reclasificación de estas vías pecuarias,  

“…cuya anchura se considera excesiva, por estar de antiguo clasificadas como cañadas, pero con una ocupación permanente de sus tres cuartas partes. “ 

El proyecto seguía justificando la calificación aduciendo  

“…el escaso tránsito de ganado que casi es utilizado, exclusivamente, por la ganadería local.” 

 Al final, para contentar a ganaderos y agricultores, se declara excesiva la anchura de las mismas, proponiendo alterar su calificación de la manera siguiente:  

“…la cañada real de Alcanadre queda modificada, en su primer tramo, a cordel (37,61 m), y el segundo y tercer tramo, a vereda (21 m ), al igual que la cañada de Valdiñigaz.  “ 

El 4 de febrero de 1963 esta reclasificación es aprobada por Orden Ministerial, siendo publicada en el B.O.E. del día 12 del mismo mes.