LA LARGA PRESIDENCIA DE UN ALCALDE (1943-1979)

 

Enrique Malo

               En el Anexo I de este libro se relacionan los alcaldes que han presidido el Pleno del Ayuntamiento desde su segregación de Ocón, en 1865, hasta la fecha. De su larga nómina, unos fueron elegidos democráticamente, por períodos muy cortos de tiempo; otros, coincidiendo con momentos convulsos de la historia de España, fueron nombrados o cesados de manera súbita por la autoridad del momento y su presidencia fue breve; y otros, en fin, los pertenecientes a la etapa más cercana de nuestro pasado, han sido elegidos bajo el amparo de la Constitución de 1978 que rige y preside el acontecer político de todos los españoles. Sin embargo todos ellos, salvo Enrique Malo, tuvieron una vida política muy breve que osciló entre uno y ocho años, más o menos. Él presidio el concejo nada menos que durante 36 años. Más de un tercio de vida como ente independiente. Por razones obvias, hay que detenerse y relatar los acontecimientos más importantes acaecidos bajo su presidencia. Treinta y seis años son casi una vida.

 

               Para saber cuándo fue nombrado alcalde nada mejor que acudir al extracto de un discurso suyo con motivo de la inauguración de una obra civil en el que afirmaba:

 

“El 4 de marzo de 1943 a propuesta del Gobernador Civil, D. Jesús Cagigal fui nombrado por el Ministro de la Gobernación D. Blas Pérez González como alcalde de este mi querido pueblo. Contaba 27 años…”

 

 

La década de 1940

 

   Una de las primeras medidas adoptadas bajo su presidencia, con fecha 1 de mayo de ese año es la referida a la compra de,

 

“…la finca en los aguazales y de los trabajos realizados, y por realizar en ella, para la captación de aguas de riego…”

              

               La situación de sequía parece que era acuciante en aquel lejano verano, ya que se pasa por alto una de las fórmulas de financiación para el alumbramiento de las aguas, cual era el establecimiento de un impuesto especial de contribuciones sobre los propietarios de la zona regable. El pueblo es llamado a junta general para darles cuenta de las gestiones realizadas y solicitarles su ayuda para la localización y conducción al exterior de las aguas subterráneas de los aguazales.  Los vecinos responden solidariamente y bajo la dirección de Cipriano Miranda y previa compra de ”palas, picos, calderillos y botas de agua” dan comienzo los trabajos de perforación. El sueldo del Sr. Miranda se establece en 62 Pts diarias.

 

               No debieron de ir muy bien los trabajos de prospección ya que, un mes después, se incide sobre este asunto reflejándose que,

 

“Otra vez, como tantas otras, la presidencia refiriéndose al asunto tan urgente de las aguas para riego que en la finca de los

En la firma de algun acuerdo

aguazales se buscan dijo… no es grande la cantidad de agua alumbrada para el esfuerzo realizado, pero sí lo suficiente para compensar gastos y sobre todo si no fuera por esta pequeña cantidad captada, la hortaliza habría desaparecido por completo”

 

               Mas adelante se hace referencia a cuestiones técnicas de la captación y se refleja que se ha abierto una zanja de 135 metros de extensión por 3 de profundidad pero hay que profundizarla otros cuatro más y, posteriormente protegerla con un muro de hormigón a cada lado.

 

Se reconoce la aportación el pueblo con,

 

“… 400 peones, 2.300 pesetas en metálico que han sido incorporadas a las 7800 habilitadas en presupuesto… pero son necesarias 20.000 más, urgentemente”

 

               Estas cantidades tenían dos finalidades: prevenir la obstrucción de la zanja por una hipotética crecida de verano y para evitar el desmoronamiento de la zanja.  Dada la situación de urgencia en que se encuentra el proyecto se decide,

 

“…continuar la obra hasta su terminación con todas sus consecuencias y que los gastos, hasta donde alcancen, sean satisfechos del producto de esas mismas aguas alumbradas que el Ayuntamiento, para su mejor distribución, vende en público”

              

               En el mes de septiembre el problema todavía no estaba resuelto y no por falta de voluntad y ganas sino por que, debido a los momentos de escasez  en los que se encontraban en aquellas fechas,

 




La estanca grande

“… no obstante el tiempo transcurrido y las múltiples gestiones que se han practicado para adquirir los 400 sacos de cemento necesarios, no pueden encontrarse por parte alguna… se acuerda que el Sr. Alcalde, acompañado del vecino Severo Eguizábal, que tiene buenos conocimientos en la fábrica de Bilbao, se traslade a  aquella ciudad y por todos los medios, y a cualquier precio, consigan el cemento y varillas necesarios y que el albañil Cecicilio Aragón, pagado a 32 pesetas diarias, con peones precisos a 10 pesetas, hagan la consolidación.”

 

               Da la impresión de que estas medidas surgieron efecto ya que no hay noticias posteriores  que hagan referencia a este asunto que en aquellos por aquellas fechas ocupaban todas las energías de los regidores municipales.

 

Ampliación del viejo frontón municipal

 

       El antiguo frontón municipal que las nuevas generaciones no conocieron ya que sobre su solar se levantó la biblioteca municipal (o centro de lectura como se le llamó entonces) hoy convertido en plaza pública, fue ampliado y reparado en aquel lejano año de 1944.

 

               El primer frontón era mucho más estrecho y pequeño que el que quedaría después de la ampliación obligada por la enorme afición a este juego entre los habitantes de Galilea.  Así es cómo proyecto indicaba que, el frontis se prolongaría  “un tanto a la izquierda”  sin especificar cuánto, añadiéndolo a la pared ya existente.  Dicha pared frontal se elevaría un metro más de la altura existente, coronándola con alambres sobre varillas de hierro.  Se derriba totalmente la pared izquierda, la que daba a la calle Anselmo González, construyendo una nueva “…un poco mas afuera de ella”.   Comenzaba con una altura de dos metros y medio para acabar uniéndose con el frontis en su coronación. La pared de la derecha, solamente se enfosca hasta una altura de dos metros y se reparan los desperfectos. El suelo, de baldosas, es sustituido por una capa de cemento “…de la marca cangrejo”   mezclado con cascajo procedente del barranco de El Redal. Su presupuesto fue de 12.850 pesetas.    

 

               El expediente redactado al efecto señalaba,

 

 “Con referencia al presupuesto y proyecto del frontón... manifestó la presidencia que al practicar los albañiles las operaciones de replanteo, pretendiendo que su anchura no sea menos de 9 metros, e intentando que la pared que ha de construirse en su lado izquierdo sobresalga lo menos posible hacia la calle contigua, que es preciso conservar en toda su amplitud, se impone la necesidad de modificar la pared frontón, desviándola oblicuamente, o lo que es igual, hacerla más gruesa en su lado izquierdo que en el derecho, para que en su conjunto quede más orientado al lado Este."

 

Antiguo frontón municipal

             Estas consideraciones eran hechas porque, la citada modificación, representaba un aumento de 300 pesetas, que había que aprobar.

 

               A finales de dicho año  las obras ya están terminadas y se remite una solicitud de ocupación de la calzada al Ingeniero encargado del camino local del Puente de Murillo de Río Leza a Logroño y a Zaragoza.  Para finales de diciembre  las obras ya están concluidas por lo que,

 

“…ante el buen resultado que siempre ha ofrecido su administración y explotación, por el sistema de arriendo en subasta pública, se acuerda el uso del mismo, por el mismo procedimiento para el próximo ejercicio de 1945, subasta que se efectuará bajo el tipo de 400 pesetas, el día seis de enero próximo, a la salida de misa mayor, al toque de campana y en la Casa Consistorial.”

 

Y en diciembre del  año 1945 se decide que,

 

“Una vez reconstruido el frontón público, o juego de pelota, en el año último y hallándose también en su mayor parte pavimentado con hormigón de cemento, pero en su última parte, su suelo, que mide aproximadamente 133 metros cuadrados, es de tierra… una vez que el contrato de arrendamiento termina el 31 del actual,…”

 

               y se proponía que en lugar de arrendarlo por un año se hiciese por seis años con la obligación por parte del arrendatario, de cubrir con cemento la parte del frontón que en ese momento era de tierra