CARTAS REALES
 

En el número 39 de la revista Berceo el año 1956, y en sus páginas 213 a 219, el investigador Oscar Alberto Sáenz Barrio da a conocer dos cartas reales fechadas en Toro el día 1 de agosto de 1382 disponiendo y confirmando la aportación tributaria que ha de ser regulada en la cobranza de las cargas reales a los municipios que componen la Tierra de Ocón entre los que se encontraba Galilea. La primera de estas cartas es una confirmación del Rey D. Pedro I el Cruel, de una carta de su padre Alfonso XI por la que se determina la cuantía en la recaudación del “yantar”, tributo para la mesa del Rey. Dice así:

 

Pedro I El Cruel

"Don Pedro[1] por la Gracia de Dios Rey de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, de Algarbe, de Algeciras e señor de Molina. A vos, Gomes Peres mio despensero mayor e a cualquier o cualesquier que hayan de coger e de recabdar en renta o en fieldat o en otra manera cualquier agora e daqui adelante, las mis yantares en la merindat de Logroño e a cualier de vos que esta mi carta fuese mostrada, salut e gracia.  Sepades que e Concejo de Ocón me enviaron sus peticiones con Sancho Pérez e Martín Pérez, sus procuradores e parescieron con ellas contra los oidores de la mia audiencia entre los cuales me enviaron decir que tenía carta del Rey D. Alfonso, mio padre que Dios perdone, en Toro por bien de gela mandar dar seellar con su sello de plomo que no pagasen de cada año por yantar[2] mas de trescientos maravedís[3] al tenor de la cual carta dice en esta guisa:"

 

Don Alfonso[4], por la Gracia de Dios, Rey de Castilla,…a qualquiera o qualesquiera que hayan de coger e de recabar en renta o en fieldat o en otra manera qualquiera, agora e de aquí adelante, los nuestros yantares en la merindat[5] de Logroño, salud e gracia.  Sepades que el Concejo de Ocón nos enviaron mostrar por nuestras cartas e recabdo cierto, en como en tiempo los Reyes onde nos benimos nin en el nuestro fasta aquie que non pagaron mas por la nuestra yantar de trescientos maravedis e agora nuevamente ge los que cogen o recabdan las dichas nuestros yantares en la dicha merindat que por los cohechar e llevar de ellos algo maliciosamente ge los demandare seiscientos maravedís por la dicha yantar e que los prendan e toman lo que les falla, por ello ellos no aviendo por que pagar mas de los dichos trescientos maravedís.

 

E enviaron nos pedir merced que ge lo mandasemos a si guardar e nos tenemos por bien que los de dicho logar de Ocón e de su término que no pagen daquí adelante por la dicha yantar más de los dichos trescientos maravdis. Porque vos mandamos que vista esta nuestra carta que pagando vos los de dicho logar de Ocón os dichos trescientos maravedis por la dicha yantar cada año cuando vos gelos enviaramos a demandar e que los non demandes mas nin les prendares por ello. E non fagadas ende la sopena de la nuestra merced e de cien maravedis de la moneda nueva a cada uno. E si lo asi facer e cumplir con quisieredes mandamos a Ferrant Peses de Porto Carrero nuestro Merino Mayor en Castilla e a los merinos que por nos e por el andvieron agora e daqui adelante en la merindat de Logroño e a los de dicho logar de Ocón e a Rodrigo Alfonso de Logroño, nuestro Ballestero e Teniente logar de Ballestero mayor en la nuestra casa Alcalde del Castillo del dicho logar de Ocón e dotro cualquier Alcalde que y por nos o por el estuviese agora e daqui adelante o cualquier o cualesquier dellos que vos lo non consientan.

Alfonso XI

 

E por cualquier o cualesquier que ficare que lo así non quiseredes cumplir mandamos a los del dicho logar de Ocón o al que lo viere de recabdar por ellos que vos emplasen que parecieres ante nos doquier que nos seamos del dia que vos emplaaren a quince dias, so la dicha pena de los cien maravedis a cada uno. E de cómo esta nuestra carta vos fuera mostrada e la cumplieredes mandamos so la dicha pena a qualquiera escribano público que para estos fuere llamado que de ende al ome que vos la mostrara testigo signado con su signo porque nos sepamos como cumplide nuestro mandato. E desto le mandamos dar esta nuestra carta, sellada con nuestro sello de plomo. La carta leida dirigela. Data en Toro, primero día de agosto, era de mile e trescientos e ochenta e dos años. Ferrant Sancho, Notario Mayor del Rey en Castiella la mando dar de parte del dicho Señor. Yo Garsi Sanches, escribano del Rey la fi escribir. Sancho Mudarra, Vista Eloy Dias, Ferrant Matines, Ferrant Folio, Gonzalo Ferrandes, Ferrant Sancho, Bartolomé Gonzalo. 

 

E enviaronme pedir merced que ge la mandase asi guardar e yo tovelo por bien porque v mando vista esta mi carta que pagando vos los del dicho logar de Ocón los dichos trescientos maravedis, por la dicha yantar cada año cuando yo enviare demandar que los son demandades nin los prendades porque vos den por yantar mas cuantia de los dichos tresncientos maravdis. E si los asi faser e cumplir no quisieredes, mando a Juan Garcia Manrique mio Merino[6] Mayor en Castilla e a los Merinos o Merino que por mi o por el anduvieren en las merindades de Castilla e de Logroño e a los de dicho logar de Ocon que vos lo non consientan sino por cualquier cualesquier de vos o dellos por quien fincare de lo asi faser e cumplir, mando al ome que esta mi carta vos mostrare, que vos emplace que parecieres anti mi doquier que yo sea del dia que vos emplazare a quince dias so la dicha pena de los seiscientos maravedis a cada uno e desir por cual razon no  compedes mio mandato e de cómo esta mi carta vos fuere mostrada e la cumplieredes mando sobre la dicha pena a cualquier escribano publico que para esto fuere llamado que de ande vos la mostrare testigo signado con su sigo porque yo sepa en como cumpliedes mio mandato. La carta leida dirigela. Dada en Valladolid en diez dias de agosto era de mil e trescientos e ochenta e nueve años. E yo Alfono Garcia de Castro notario de Castilla la mando dar porque fue osi tratado por audiencia. Yo escriba Sancho, esribano del Rey la fice escribr.  Pascual Buey

  

La segunda carta real es una confirmación de Enrique III[7] de una concesión tributaria a la Tierra de Ocón hecha por el rey Alfonso XI, su tatarabuelo, y dice así:


 

Sepan cuantos esta carta vieren como yo, D. Enrique, por la Gracia de Dios rey de Castilla, de León, de Toledo, de Gallisia, de Sevilla, de Córdoba, de Jahen, del Algarbe, de Algeciras, et señor de Vizcaya e de Molina. Vi una carta del Rey D. Alfonso escrita en pergamino de cuero, et sellada con su sello de plomo pendiente en filos de seda, fecha en esta guisa:

 

Don Alfonso, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León,… A qualquiera o cualesquiera que an de coger o de recaudar en renta o en fieldat,  o en otrmanera qualquiera las primicias que nos han dado los de las villas e logares e la merindat de Logroño, agora et aquí adelante. Salut e gracia.

 

Sepades que los consejos de Ocon et de Villiella de comun e de sus consejos se nos enbiaron querellar e nos digeron que ellos tienen e uso et de costumbre en tiempo de los reyes onde nos venimos, e el nuestro fasta aquí, de pagar por las dichas primicias por cada yunta de bueyes et de ganado de lavor, una fanega de pan de medio trigo et de media cevada et non mas, por todo lo que han et dan por la dicha primicia, asi por menudo[8] como por granado[9]. Et que agora, nuevamente, que algunos de vos que les demandades, nos paguen las dichas primicias por granado, et por menudo, todo lo que asi montaren.  Et dis que maguer vos muestran et nos representan que pues ellos an de uso et de costumbre de siempre aca de pagar por las dichas primicias una fanega de pan por cada yunta, como dicho es, et no mas, et lesf ue guardado fasta aquí, que les non queriades creer; mas dicen, que lo non quisisteis, nin queredes faser asi; et que les prendades e tomades todo lo que les falladas por ello, et en esto que faciades agravio, et que han perdido et menoscabo mucho de lo suyo; et enbiaron nos pedir merced, et mandasemos et tuviesemos por bien, como vos mandamos, que vista esta nuestra carta o el traslado de ella signado de Escribano publicco, que, pues en el tiempo de los Reyes onde nos venimos, et en el nuestro fasta aquí ovieron de uso et de costumbre de los dichos lugares de Ocon, et de Villiella e pagar por todo lo que ovieron de dar por las dichas primicias de cada yunta de vueyes, et de ganado de labor una fanega de pan, como dicho es, que les non demandades agora ni de aquí adelante mas quantia de la dicha fanega de pan por cada yunta, como dicho es, por las dichas primicias.

 

Et les guardes de dicho uso, et costumbre, que ellos an en esta razon según e como mas auténticamente les fue guardado fasta aquí, et les non pasades a mas desde, que dicho es. Et nuestra volunta es que les sea guardado. Et si mas desde les quisierades ir o pasar, Mandamos a Johan de Portocarrero, nuestro Merino Mayor en Castilla, e a los merinos que por nos e por el an de ser agora, et de aquí adelante en la merindat de Logroño, et a los del dicho logar de Ocon: et a Rodrigo Alfonso de Yangüas nuestro vasallo, e teniendo lugar de batto mayor en la mia casa et nuestro Alcayde del Castillo del dicho lugar de Ocon, o otro  alcayde, que por nos, o por el estuviese agora, y de aquí adelante o qualquier o qualesquiera  dellos, e a los de dicho logar de Villiella, que vos lo non consientan. 

 

Et demas desto, por qualquier o qualesquier  de vos e dellos, que si non, que lo ansi non quisierades cumplir, mandamos a los de dichos logares de Ocon, e Villiella o al que lo hobiere de recaudar por ellos, que vos emplasen que paresca ante nos do quier, que nos seamos del dia, que vos emplasaria a quince dias, so la dicha pena de los dichos cien maravedis a cada una. Et de cómo esta nuestra carta vos fuere mostrada, et la aprovechades, mandamos so la dicha pena a cualquiera escribano publico, que para ella fuere llamado, que dende el ome, que vos lo mostrare testimonio signado con su signo. Et desto le mandamos dar esta nuestra carta sellada con nuestro sello de plomo, La Carta leida, datsela.  Dado en Toro, primero dia de agosto. Era de mill, et trescientos, et, ochenta, et dos años.  Ferrant Sanchez, notario mayor del Rey de Castilla la mando dar de parte del dicho señor. Sancho Mudarra. Vista Ruiz Diaz.

 

 

Et agora Consejo de omes buenos de los dichos logares de Ocon y Villiella, embiaronme pedir merced, que los confirmase la dicha carta, et la merced de ella contenida, et gela mandase guardar et cumplir. Et yo el sobredicho Rey don Enrique por faser bien la merced de dicho Concejo et omes buenos de los dichos logares de Ocon e de Villiella tovelo por bien et confirmeles la dicha carta et la merced en ella contenida. Et mando que les vala, et que sea guardada si, et según que les valo, et fue guardada en tiempo del Rey don Enrique[10] mi abuelo et del Rey don Juan[11], mi padre et mi señor que Dios perdone et en el tiempo fasta aquí. Et defiendo fiermemente, que alguno, nin algunos no sean osados de los yr nin pasar contra la dicha carta confirmada en la manera que dicha esnin contra lo en ella cotenido nin contra parte della para guarda, quebranta o mengua en algun tiempo por alguna manera.

 

Et qualquier et cualesquier, que lo fiziesen habrian la mi merced et pecharme yam la pena de la dicha carta contenida. Et a los dichos Consejo et omes buenos de los dichos logares de Ocon et de Villiella, o a quien sus veces lo viesen todas las costas e dapnos e menoscabos, que por ende recibiesen, doblados. Et ademas mando a todas las Justicias, et oficiales de mis Reynos do esto acaesciere, asi a los que agora son, como a los que de aquí adelante, eta cada uno de ellos, que se lo non consientan, mas que los defiendan, et amparen en la dicha merced en la manera que dicha es. Et que prenden e bienes de aquellos que contra ello fueren, por la dicha pena, et la guarden para facer della lo que mi merced fuere.

 

Et que enmienden, et fagan enmendar  a los dichos Concejo et omes buenos de lo dichos logares de Ocon et de Villiella, o a quien sus voces tuviere de todas costas et dampnos, et  menos cavos que por ende recibiesen doblados como dicho es.  Et demas por qualquier o cualesquier po quien fincare de lo asi facer, en cumplir, mando al ome, que les esta mi carta mostrare, o el traslado della signado de Escribano público sacada et autorizada de Juez, o de Alcalde, que los emplaze, que parezcan ante mi, en la mi Corte, del dia que los emplazase, a quince dias primeros siguientes so la dicha pena y cada uno a desir por cual rason no cumplen mi mandato. Et mando so la dicha ena a cualquier Escribano publico que eso fuere llamado, que de ande al que gelo mostrare testimonio signado con su signo, porque sepa en como cumplen mi mandato. Et desto les mande dar esta mi Cata escrita en pergamino de curo et sellada con mi sello de plomo pendiente en filos de seda. Dada en la ciudad de Palencia, veintisiete dias de octube,año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesu Cristo de mill, et quatro cientos, et tres años. Yo Juan Afonso de Cortijo Escribano de Nuestro Señor el Rey lo fize escribir por su mandato. Didacus Garsiperez publicus in legibus licenciatus.

 

 La relación de los dos documentos confirmados es indudable; ambos son de Alfonso XI y están fechados el mismo día en Toro. Esto viene a demostrar que el Valle y Tierra de Ocón poseía gran predicamento, suponiendo una verdadera importancia para Castilla durante la Edad Media, potente bastión frente a los moros, primero y frente a Navarra después.

 Sus señores representan la más añeja nobleza del reino: desde los Duques de Nájera hasta los de Treviño, pasando por Manrique de Lara, la más hidalga reciedumbre castellana paseó los corredores de su bien almenado castillo. De aquí puede arrancar que desde muy antiguo disfrutase de exenciones y privilegios especiales conseguidos a los Reyes.

 

 Respecto a las dos cartas anteriores, puede creerse que ante los desafueros de los recaudadores se querellasen ante el Rey los fieles vasallos de Ocón, concediendo en la misma fecha las primicias de las dos gabelas o impuestos reales, que cargaban sobre ellos: la del yantar, perteneciente al patrimonio real; y la de rentas, que venia a engrosar los fondos de la Tesorería Real. Más tarde, y por las mismas causas que se concedieron, hubieron de ser confirmadas como hemos visto por D. Pedro y D. Enrique. La contribución del yantar ya no se pagaba en el silo XVIII, mientras que el beneficio en la renta, representado por la otra carta, surtía aún efectos a principios del XIX.


 

[1] Pedro I el Cruel (1334-1369), rey de Castilla y León (1350-1369). Hijo de Alfonso XI y María de Portugal, heredó el trono en medio de una compleja situación política y de una profunda crisis económica. Su padre había tenido diez hijos bastardos con Leonor de Guzmán, entre los que estaba el conde de Trastámara, el futuro Enrique II

[2]  Cierto tributo que pagaban, generalmente en especie, los habitantes de los pueblos y de los distritos rurales para el mantenimiento del soberano y del señor cuando transitaban por ellos. A veces se conmutaba en dinero.

[3]  Moneda española, efectiva unas veces y otras imaginaria, que ha tenido diferentes valores y calificativos. Se han dado a este nombre hasta tres plurales diferentes: maravedís, maravedises y maravedíes. El tercero apenas tiene ya uso

[4]  Alfonso XI el Justiciero (1311-1350), rey de Castilla y de León (1312-1350). Hijo de Fernando IV y de Constanza de Portugal y padre de Pedro I el Cruel

 5 Distrito con una ciudad o villa importante que defendía y dirigía los intereses de los pueblos y caseríos sitos en su demarcación. 

 

[6]  Juez que tenía jurisdicción en un territorio determinado.

[7] Enrique III (de Castilla) (1379-1406), rey de Castilla (1390-1406) y  bisnieto de Pedro I el cruel. A la muerte de su padre Juan I (1390) se abrió un periodo determinado por su minoría de edad, que duró hasta 1393.

[8]  Diezmo de los frutos menores, como hortalizas, frutas, miel, cera y otros semejantes, que se arrendaban y recaudaban con el nombre de renta de menudos.

[9]  Diezmo de los frutos mayores como cereales, viñedos, olivar, etc

[10] Enrique II (de Castilla) (1333-1379), rey de Castilla (1369-1379). Hijo bastardo de Alfonso XI, fue el primer rey castellano de la Casa de Trastámara  y encabezó la rebelión nobiliaria contra su hermano Pedro I el Cruel.

[11] Juan I (de Castilla) (1358-1390), rey de Castilla (1379-1390), hijo de Enrique II. Nació en Épila (Zaragoza).