REGLA DE LA COFRADÍA DE LA VERA CRUZ
 

 

Nos, don Joan Bernal de Tuco, Obispo de Calahorra y Lacalzada, al Consejo de Su Majestad, a sus gobernantes, justicias y regimiento de todas las ciudades, villas y lugares de este mi obispado, salud y bendición.

 

Sabed que como a Nos nos pertenecía velar sobre la guarda de nuestros súbditos hagan siempre buenas obras y crezcan en ellos, queriendo cumplimentar esto y porque la memoria de los buenos hombres no perezca atento como los que tuvieren cuidado de partir sus haciendas con los pobres no perezcan porque con el discurso de los tiempos las cosas se olvidan y pierden, y más las que son comunes.  Considero que en este nuestro obispado algunas personas a las que hemos dicho las cosas del servicio del señor, dejaron en sus pueblos y fundaron ciertas arcas de trigo que llamaron de misericordia con que las personas necesitadas en los años trabajosos se pudieran remediar, dejando vino cien fanegas, de trigo otras doscientas, otras más o menos según la calidad de sus personas e haciendas e porque de la guarda de ellos y su disposición  no dejaron tan  buena orden como convenía, que muchas de ellas se han perdido y cada día se pierden queriendo poner remedio para que tales obras no se pierdan, antes se aumenten.

 

Es juicio de Dios, Señor Jesucristo acatando el gran provecho que de ello se sigue, amonestamos tanto cuando podemos en virtud de Santa Obediencia, mandamos que de aquí en adelante en los pueblos a donde dichas arcas estén fundadas, o por tiempo se funden, para su perpetuación y conservación se guarde, en cuanto fuere posible,  la orden y forma siguiente:

 

CAPITULO I, que trata que haya dos diputados nombrados por los pobres y el pan que se les ha de prestar.

 

PRIMERAMENTE, ordenamos que en cada uno de los dichos pueblos donde hay arca de misericordia, el cura, juntamente con el alcalde, si lo hubiere, o con un regidor o jurado del pueblo nombrado por los vecinos, tengan cargo en cada un año de poner por escrito las personas necesitadas que en el pueblo hubiere y señalar las fanegas de trigo que cada un año han de dar según de la cantidad que el arca tuviere de trigo para poder repartir, y queremos que esto hagan dos veces en el año, la una por San Miguel, que es tiempo en el que comienza la sementera y la otra en la semana primera de mayo en que comúnmente hay necesidad entre la gente pobre.

 

CAPITULO II, que lo diputados no señalen en el año persona alguna necesitada más de una vez.

 

Queremos que no puedan señalar persona alguna necesitada en cada vez más de hasta tres fanegas de trigo si la abundancia del pan que hubiere no diere lugar a que en más cantidad se repartan y manda más que los que fueren nombrados en la primera vez del año no lo sean en la segunda porque el dicho pan se comunique y reparta por más personas.

 

CAPITULO III, que trata que los diputados juren que sean fielmente lo que es a su cargo.

 

Y porque esto se haga, bien mandamos que los dignos diputados el cura, y su compañero, juren a principio del año que sin afección alguna particular harán el memorial de las personas y el repartimiento de dicho pan y en todo guardarán según Dios y rectamente la conciencia lo que es a su cargo conforme los capítulos de esta nuestras instrucción señaladas en el repartir el pan, deben tener respeto a la cantidad de trigo que el arca tuviere, en la necesidad de las personas que lo hubieren de tomar.

 

CAPITULO IV, que hay personas que tengan largo del arca de misericordia y de finanzas que hará su oficio con toda fidelidad.

Otro si, ordenamos que la justicia y regimiento de los pueblos donde hubiese arca de misericordia, el día de año nuevo, en cada un año, cuando los vecinos de ellos tienen costumbre de nombrar oficiales par su gobernación, nombre un hombre honrado para que tenga a cargo la guarda de dicha arca. El cual de fianzas llanas y abonadas que dará buena cuenta  Della. E obligase en forma  y con juramento que dará con toda fidelidad, las fanegas de trigo que en ella estuvieren por medida a las personas que los diputados, cura y alcalde, le dieran puestos en el memorial y no a otro alguno y que lo cobrara y tenga cosido en una arca al tiempo presente en esta nueva arca, señalada de tal manera que no ha de faltar, así en la medida de las fanegas, como en la bondad del pan.

 

CAPITULO V. que trata que la persona que tuviere a cargo la dicha arca se le dé salario conveniente.

 

Y porque pocos hacen bien lo que es a su cargo si no ven el premio delante, y trabjanado de gracia todos se cansan luego como dice San Pablo, “Vemo militat stipendis fuis un quem signus est operatius mercedesua”, queremos que esta persona que ha de tener la guarda de la arca y la distribución del pan porque con más obligación y voluntad cumpla lo que es a su cargo se le de por cada año  el salario que a los dichos justicia, regimiento y diputados pareciere que conviene ansí deseando el trabajo que por hacerlo el susodicho tiene y lo que por tener a su cargo  la guarda de la dicha arca merece. Atento que la tal persona se ha de obligar dar fianzas bastantes que cumpliera bien y fielmente todo lo que a su cargo, como dicho es.

 

CAPITULO VI, que los pueblos paguen el salario que tiene el arca del pan y los que lo tomaren en prestado den pacto con cada fanega un celemín de trigo o diez maravedis.

 

Donde no hubiera renta perpetua señalada para el salario de la persona que ha de tener a su cargo el arca de misericordia y la guarda de dicho trigo que en ella hubiere para satisfacción y recompensa de todos los trabajos y costas que en la repartición y cobranza que se recreciesen sino lo que tienen que hacer graciosamente por amor de Dios y de los pobres exhortamos a los pueblos que satisfagan a la tal persona le paguen el salario conveniente si tienen hacienda que publico para ello pues esto es provechoso, comun de todos y si no la tuvieren o no la quisieren hacer, queremos conformandonos con la declaración del concilio lateratente  celebrado en el tiempo del Papa Leon X de buena memoria que, aquellos a quien se repartiese el dicho pan, sena obligados a volver otro tanto como el que llevaron dentro del tiempo que para ello le fuere señalado, con más de un celemín sobre cada fanega, o diez maravedís, no porque el arca se mejore y crezca con ello sino para que se paque el salario que ha de ganar dicha persona y para pagar el arca y casa donde ha de estar el trigo y las prendas si alguno las diere de gracia, y para cambiar los libros en los que se han de asentar, particularmente, el juramento que han de hacer los diputados y la cuenta y razón de las fanegas de pan que tiene la dicha arca y los derechos del escribano ante quienes hicieren las obligaciones y las personas que llevan el pan y las fianzas y cuentas de las prendas que han de dar cuando lo reciban, y otros gastos necesarios.

 

CAPITULO VII, que el que cobrare el trigo prestado cobre los celemines y maravedís que con el pan han de pagar.

 

Y porque es segunda intención y disposición de dicho Concilio lateranense la cantidad que vuelven demasiada las personas que reciben dicho emprestrado ha de ser solamente para los casos necesarios que se hacen en la administración y guarda de la hacienda que se presta y no para aumento de ella, ordenamos y mandamos que el que tuviere cargo de cobrar el dicho trigo prestado cobre también los celemines y maravedís que con cada fanega que recibiera un prestado ha de volver como dicho es, como tenga su razón y que en tales casos de todo lo que montare en suma de los dichos maravedíes.

 

CAPITULO VIII, que cuenta con os gastos en que la guarda y distribución del pan y lo que se cobrare según lo que se tomare en préstamo.

 

Y asimismo asiente por menudo todo lo que de gastar en la administración y conservación de la hacienda  y en la satisfacción de su salario y otras cualesquiera gastos necesarios que sobre ello se hicieran para que se pueda saber si algún tiempo sobrase algo, pagados los dichos gastos, para que si algo sobrare, pareciendo a los diputados que se pueda hacer, queremos que este tiempo se disminuya la suma de los dichos maravedis a las personas que lo han de volver, de tal manera que no falte para los dichos gastos ni haya mucha hacienda cobrada de lo que si se cobrare, lo cual les encargamos las conciencias y encomendamos que con prudencia miren lo que sobre de ello de debe hacer para que los pobres no sean en esto agraviados pues todo ha de ser para bien de ellos.

 

CAPITULO IX, que trata de los que tomaren prestado abonen con fianzas antes que los resciva.

                       

Otro sí, mandamos que la persona que tuviere cargo de la guarda de la dicha arca de misericordia, dando el dicho pan a las personas que los diputados les dieren señalado en el memorial tome de primero de cada uno de ellos seguridad necesaria de fianzas o prendas bastantes para que, llegado el tiempo en el que lo han de tomar, lo darán tal y tan bueno como lo recibieron para echarlo en el arca.

 

CAPITULO X, que trata de que el que no pagare en tiempo se ejecuten y vendan las prendas.

 

Item que si así no lo hicieran queremos que se han de ejecutar y vender las prendas en pública almoneda, y si algo sobrase de lo que se vendiere, se lo quede de principal y costas y lo den luego a las personas cuyas eran las dichas prendas.

 

CAPITULO XI, que trata del que tomare trigo prestado no se fiador de otro.

 

También ordenamos que persona alguna a quien se prestase parte de dicho trigo, pues ha de ser persona necesitada, no pueda ser recibida por fiador de otro alguno que será ocasión para no se cobrar bien lo que tal persona llevare y porque no conviene que las necesidades que b uscan fianzas para ellos, sean fiadores para otros.

 

CAPITULO XII, que trata de la orden que se ha de tener en dicho pan.

 

Otro sí, ordenamos, porque de todo hay memoria especial de las personas a quienes se prestare el dicho pan, y de lo que llevare cada uno en cada año, que la persona que tuviere la guarda de la arca ha de asentar en el libro que para ello ha de tener señalando las personas a quien lo diere y lo que llevan el día que lo da, haciéndoselo firmar, si saben, o escribir a otro por ellos porque no haya en ellos fraude ni engaño asentando los nombres de los testigos en cuya presencia se lo diere.

 

CAPITULO XIII, que trata en que tiempo ha de recogerse dicho pan.

 

E asimismo ordenamos, porque la dicha arca de misericordia sea perpetuada y nunca venga en disminución que las personas que por tiempo tuvieren cargo de ella sea obligado a tener cobrado dicho trigo a las personas a las que se repartió para el día de Ntra Señora de septiembre en cada un año, el día siguiente de cuenta del dicho trigo por media y si algo faltare lo pague luego este día dando otro tanto trigo so pena del doblo si así no lo hiciera para la dicha arca.

 

                                                                                                                                                                                                        Galilea, año de 1569