REGLA DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE GRACIA

Virgen de Gracia

En  siglo XIX se creo una cofradía cuyos estatutos recogen claramente los derechos y obligaciones de los cofrades en momentos muy cualificados del año y en situaciones muy concretas, cuya actividad da comienzo el primero de julio del año 1888. Previamente a su autorización canónica, hubo que solicitar por parte del cura y de "varios feligreses a mi cargo" al obispado de Calahorra el consiguiente permiso para la fundación de dicha cofradía, algunos de cuyos escritos fueron los siguientes:

 

 

 

Excmo. é Ilmo Sor.

 

El infrascrito Pbro. cura propio de la parroquia de San Vicente de este pueblo de Galilea a V.E.J. con el debido respeto y la más atenta consideración, expone==

 

            Que habiéndome manifestado varios feligreses de esta de mi cargo desean establecer una cofradía de la Santísima Virgen, bajo la advocación de nuestra Sra. de Gracia, que se venera en este pueblo, cuyos estatutos tengo el honor de remitirle a S.E.J. suplicándole se digne prestar su aprobación si en su elevado criterio, los juzga dignos de ella.

 

            Asimismo, con el piadoso fin de excitar más el fervor de los cofrades suplico a V.E.J. conceda cuarenta días de indulgencia por cada asistencia de la referida cofradía.

 

            Gracia que no dudo conseguir del bondadoso corazón de V.E.J. cuya preciosa vida Dios guarde m.a.

 

                                               Galilea, 22 de junio de 1888

 

                                                                                  Pedro Sada.

 

 

            El mayordomo de la cofradía a nombre de todos los cofrades,

 

                                                                                  Andrés Fernández

           

 

 

Calahorra, 28 de junio de 1888

 

Vistos los presente estatutos que ha de regirse la cofradía que con el nombre de Nuestra Señora de Gracia piensan establecer en  Galilea el párroco y alguno de sus feligreses y conformándonos con el dictamen de nuestra Fiscal General según obra en el expediente original entregado en nuestra Secretaría de Cámara y Gobierno, los aprobamos cuanto son en derecho, reservándonos a Nos y a nuestros sucesores la facultad, con exclusión de ningún otro, de introducir en ellos cualquier modificación que se creyese conveniente.

 

Facultamos, en su virtud, al expresado párroco, para que pueda erigir canónicamente la citada cofradía a tenor de estos estatutos y en prueba del agrado con que vemos el aumento del culto y veneración a nuestra Madre Santísima, concedemos cuarenta días de indulgencia a los cofrades por cada vez que se reciban los Santos Sacramentos de las festividades que se menciona en el estatuto 3º

 

                        Por mandato de S.E.J el Obispo mi señor,

 

                                               Dr. José de la Blanca .

 

Interior de la ermita

                       

  

Acta de erección canónica de la Cofradía de Ntra Señora de Gracia, en la parroquia de San Vicente, de este pueblo de Galilea.

 

En el pueblo de Galilea, Diócesis de Calahorra y la Calzada, Provincia de Logroño a primero de Julio de 1888, yo don Pedro Sada, Pbro., cura propio de su iglesia parroquial, autorizado por nuestro dignísimo prelado, en presencia de los señores cofrades de la referida Cofradía de Ntra. Señora de Gracia, reunidos al efecto en la sacristía de la precitada parroquia, erigí, canónicamente dicha cofradía, y leídos los anteriores estatutos de la misma y aprobación superior, enterados los referidos cofrades, convinieron de común acuerdo en que comenzara a obligar en cumplimiento desde el día primero de julio de dicho año.

 

            Y para que conste lo firmo y sello con el de la parroquia en Galilea fecha ut supra.

 

                                               El abad,

 

                                                           Pedro Sada.

 

 

 PRIMERA ACTA DE LA COFRADIA

 

En el pueblo de Galilea a primero de julio de mil ochocientos ochenta y ocho reunidos los señores Abad, Mayordomo y demás cofrades de la cofradía de Ntra Sra de Gracia, en la sacristía de la iglesia parroquial, después de quedar enterados de los anteriores de estatutos de la misma, se nombró mayordomo al cofrade D. Andrés Fernández por ser de más edad que los anteriores cofrades, disponiendo que así sucesivamente, se nombrase mayordomo cada año y finalmente, de común consentiomiento, se acordó lo siguiente:

 

            1º.- Que si algún cofrade faltase a las funciones religiosas y demás asistencias de cofradía, tres veces en un año, siendo la falta culpable o voluntaria, sin causa justa y razonable, y sin licencia de los señores Abad y Mayordomo, será despedido de la cofradía.

 

            2º.- Que para la festividad principal de la Santísima Virgen, que se celebra el quince de agosto de cada año, se compren dos docenas de cohetes.

 

            Y finalmente que en la misa conventual de dicho día haya ofertorio por antigüedad de cofrades.

 

            Y para su cumplimiento lo firmamos fecha ut supra,

 

            El Abad,                                                        El Mayordomo

 

              Br. Pedro Sada                                                        Andrés Fernández

 

Por los demás cofrades,

 

             Elías Fernández                      Leonardo Aragón                   Francisco Fernández 

 

 

   REGLA DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE GRACIA. AÑO 1888

 “Persuadidos de que la verdadera y primera devoción a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Señora nuestra es uno de los principales medios para adelantar en la virtud y evitar el pecado, cumpliendo así con el altísimo fin para el que fuimos creados y con el piadoso deseo de fomentar cuanto nos sea posible esta devoción de la Madre de Dios, ya que tenemos la honra de venerarla en la hermosa ermita, situada extramuros de este pueblo de Galilea, como nuestra especial protección y abogada, bajo la augusta y consoladora advocación de Nuestra Señora de Gracia, hemos determinado, con el favor divino, establecer en esta parroquia de San Vicente de este pueblo, una cofradía titula de la Virgen de Gracia.

                         Y para que esta Cofradía sea permanente y bien gobernada, nosotros, devotos y cofrades que una vez ya establecida deseamos ser de la misma, ordenamos los estatutos siguientes:

 1º.- Primeramente ordenamos que todos los que de ser cofrades de esta santa Cofradía sean católicos y buenos cristianos y a voluntad todos o la mayor parte de los mismos para cuanto en la misma se tratase y dispusiese para mayor honra y gloria de Dios nuestro Señor y de su bendita Madre.

 2º.- Ordenamos que en dicha Cofradía haya un Abad que desde luego nombramos al cura párroco que es al presente y en un tiempo fuere, cuyo Abad de le suplicamos rija y gobierne esta cofradía y haga cumplir y que se cumplan estos estatutos lo mejor que Dios Nuestro Señor le diere a entender para lo cual será de su cargo leer y declarar los mismo e instruir a los cofrades y decirles que están obligados a practicar para su exacto cumplimiento. Asimismo que haya un Mayordomo suplente que ayude al Sr. Abad a quienes nosotros presente cofrades y los que por tiempo fueren sean obligados a obedecer bajo las penas que ellos pusiesen.

 3º.- Para dar culto a la Santísima Virgen ordenamos que las seis festividades de la misma, a saber: en el día de la Purificación de nuestra Señora, Anunciación, Asunción, Natividad, Santísimo Rosario y Purísima Concepción han de asistir todos los cofrades a la misa conventual y procesión que se acostumbra a celebrar en esta parroquia de cuyos cofrades acudirán ocho, llamados de oficio, que se nombrarán por orden cada año, con los cirios encendidos a la procesión, y los cuatro siguientes serán obligados a llevar las andas de la imagen siempre que no haya a tiempo otras personas devotas que se presten a ello. Todo cofrade que falte sin causa legítima pagará un real de multa.

 4º.- Ordenamos que en la tarde del día 14 de agosto de cada año, asistirán todos los cofrades con los cirios a la procesión que se celebra para bajar la sagrada imagen de Nuestra Señora de Gracia, desde la parroquia a su ermita y a las vísperas solemnes cantadas a continuación. El que faltase pagará para fondos la multa de dos reales.

 5º.- Ordenamos que en el día 15 de agosto de cada año, fiesta principal de la Santísima Virgen, o sea de su gloriosa Asunción a los cielos, recibirán los santos sacramentos de penitencia y comunión todos los cofrades, no habiendo causa legítima que se lo impida. Además asistirán igualmente con los cirios a la procesión, misa solemne y vísperas que en dicho día se acostumbra a celebrar en la referida ermita.  El que faltase tanto a la comunión general como a las demás funciones pagará para fondos dos reales.

 6º.- Ordenamos que en el día del santísimo Corpus Cristi y Domingo de la Octava asistan los cofrades con los cirios a la procesión bajo la pena de un real.

 7º.- Ordenamos que, consistiendo la prueba terminante y sincera de ser verdaderos cofrades de la Santísima Virgen en la moralidad de costumbres, si algún cofrade se observase que no cumple en algunos preceptos que nuestra Santa Madre Iglesia nos da a todo cristiano y con su mala conducta da escándalo a los demás, sea amonestado por el Abad y si no obstante dicha amonestación siguiese, le hará presente el Sr. Abad a los cofrades, Justificada la falta pública será despedido para corrección de los demás.

 8º.- Ordenamos que cuando se administre el viático a algún cofrade o cofrades, procure el mayordomo tener abierta el arca de los cirios para cogerlos fácilmente todos aquellos cofrades que puedan asistir.

 9º.- Ordenamos que todos los cofrades han de asistir a los funerales del cofrade o cofradesa difuntos, con los cirios, tanto a la conducción del cadáver como a la misa de entierro y que dentro de la novena se le entregara por el mayordomo un cirio al interesado del difunto para que arda en su lugar correspondiente.  Además de dicha novena se celebrará una misa con la asistencia de toda la cofradía por el eterno descanso del alma del cofrade o cofradesa difuntos. El que faltase sin causa justificada pagará la multa de dos reales. El cirio sólo arderá en la misa llamada de hora y rosario de la tarde.

 10º.- Ordenamos que si alguno se encomendase a esta Cofradía para la asistencia a los funerales como a un cofrade, a excepción de la misa de cofradía pagará la limosna de ciento veinte reales para fondos de la misma.

 11º.- Ordenamos que si alguno pidiese la entrada a esta Cofradía y no fuese hijo, nieto o yerno de cofrade, siendo persona de conducta morigerada y que reúna las condiciones necesarias para cumplir con estos estatutos, será admitido pagando la limosna de treinta y seis reales.

 12º.- Ordenamos que si algún cofrade se ausentase del pueblo pagará cada año doce reales para fondos de la Cofradía y si se negase a ello será despedido de la misma.

 13º.- Ordenamos que si alguna mujer viuda independiente pidiese su ingreso en esta Cofradía ya sea que viva en este pueblo ya fuera de él, siendo persona de buena conducta, será admitida y como no ha de levantar las cargas de un cofrade tendrá la obligación de pagar veinticuatro reales de ingreso y doce cada año.

 14º.- Ordenamos que si el hijo o nieto de cofrade difunto desea continuar en esta cofradía sin haber cumplido la edad suficiente, o sea antes de los doce años, no será admitido hasta cumplida dicha edad pero sí se le reservará el derecho de su padre o abuelo difunto.

 15º.- Ordenamos que todo cofrade asiste a las funciones de la Cofradía con chaqueta puesta y con la decencia correspondiente a su clase. Si alguno faltase a ello será requerido por el mayordomo para efectuarlo y pagará la multa de un real.

16º.- Ordenamos que si algún cofrade fuese despedido de la Cofradía por causa legítima o por sí mismo se despidiese, no será más admitido a la misma ni se le devolverá la limosna que pagó al ingreso.

 Y finalmente ordenamos que en la tarde del domingo del Santísimo Rosario, después de terminados los oficios divinos, acudirán todos los cofrades a la sacristía de esta parroquia en la que estarán con la devoción y debida reverencia con el objeto de que en dicha tarde de cada año pueda dar las cuentas el mayordomo, de los ingresos y gastos habidos durante el año de su mayordomía en esta Cofradía. En la referida tarde se pagarán todas las multas de las faltas de asistencia. Se nombrará mayordomo y suplente para el nuevo año así como los cofrades de oficio y se leeran estos estatutos para mejor inteligencia de los cofrades haciendo las advertencias que fueren necesarias para mejor dirección y estabilidad de esta Cofradía.

 Además bien enterados de que la costumbre de tener comida o merienda, llamada de cofradía, que en algunas cofradías todavía se observa, suelen ser causa de algunos abusos dignos de toda reprobación, ordenamos que en esta cofradía no ha de haber comida de cofrades ni de ninguna clase de refresco.

 Así lo acordamos los nuevos cofrades de común consentimiento en la junta de cofradía que tuvo lugar en la sacristía de esta parroquia con la expresa licencia del Sr. cura propio de la  misma, cuyos estatutos aprobados que sean por nuestro dignísimo prelado, nos obligamos a cumplir ayudados de la divina gracia. 

Galilea 5 de junio de 1888.

 El Abad, Pedro Sada; el mayordomo, Andrés

 Fernández; el suplente, Toribio Muro.